Hoy domingo día 4 de abril busco uno de esos lugares en los que parece acabarse el mundo. Caín, un increíble pueblo del norte de León en el cual termina la carretera, pero comienza todo un mundo, eso si, sin ruedas.
Como siempre comienzo la ruta desde Saldaña en dirección norte hasta llegar a Guardo, desde aquí tomamos dirección Cistierna para llegar a Boñar pasando por pueblos como Puente-Almuhey o Sabero. Todo este tramo está lleno de curvas y continuos cambios de rasante. Una vez llegamos a Boñar seguimos dirección norte bordeando primero el río Porma y posteriormente el pantano del Porma. Las curvas a derecha e izquierda son una constante, al igual que las preciosas vistas que gracias a los numerosos lugares destinados a parar los vehículos puedo fotografiar con tranquilidad.






Al llegar a Puebla de Lillo tomo dirección Cofiñal para ascender hasta el puerto de Las Señales (1.625 m.) por una carretera con un firme bastante irregular. La nieve hace acto de presencia a ambos lados de la carretera y la temperatura desciende desde los 11 ºC del punto de partida hasta los 4ºC al coronar el puerto.





Un poco más adelante llego a un cruce que tomo a mano derecha justo en el puerto de Tarna (1.490 m.). Aquí de nuevo tenemos asfalto en perfectas condiciones y pasado el pueblo de Burón llego a un cruce que tomo a mano izquierda dirección Cangas de Onís en Asturias. En pleno puerto del Pontón (1.290 m.) me desvío a mano derecha dirección Posada de Valdeón, para subir hasta el puerto de Panderruedas (1.450 m.), las curvas siguen sucediéndose una tras otra y apenas hay descanso.



A partir de aquí todo es bajar y bajar con curvas y más curvas hasta llegar al pueblo de Posada de Valdeón, a penas hay tráfico y se disfruta de la conducción. Desde aquí a Caín ya solo quedan poco más de 9 km. en bajada, los cuales se realizan por una estrecha carretera pero con un firme recién arreglado en casi su totalidad. El río nos acompaña durante los nueve kilómetros y las vistas son espectaculares, en algún tramo a penas pueden cruzarse dos coches y nos vamos encajonando entre dos paredes de roca.








Desde aquí vuelvo a casa desandando parte del camino andado, aunque tenía la opción de tomar la carretera que va desde Posada de Valdeón a Portilla de la Reina subiendo el puerto de Pandetrave, pero me apetecía hacer la subida y disfrutar de esas curvas cerradas y constantes. Al final el cuenta-kilómetros marcaba 320 km. que exceptuando 60 el resto tenían más curvas que una cuerda enrollada y metida en el bolsillo.
Mis espectativas se cumplen y veo a la Spyder como el vehículo ideal para circular por asfalto disfrutando de la conducción y del paisaje.